Es verdad que las cosas cambian; ya no hay ningún monstruo en el armario, el negro no se lleva en verano y el lobo de los tres cerditos no existe. Aprendes que las rosas no son todas rosas, que el rojo y el rosa no combinan y que la locura, es el medio más eficaz de la felicidad.
Que la moda cambia continuamente y los pantalones blancos al final del día son negros, aprendes que a veces es mejor el silencio que las palabras y, que la fidelidad.. ¿Fidelidad? Ya no hay de eso.
Te das cuenta de que las amigas de verdad se cuentan con los dedos de una mano, que no es más rico el que mas tiene, si no el que menos necesita, que hay que tener cuidado por dónde caminas, que hay personas que dejan huella, y que hay momentos, personas, besos, abrazos, que no se olvidan.
Que muchas son las veces en las que creemos que no podemos más. Muchas son las veces en las que sentimos que no tenemos nada por lo que seguir adelante, por lo que luchar. Tantas son las veces en que nos sentimos tan y tan pequeños frente a lo que más tememos, que sin pensarlo nos escondemos, huimos de lo que no nos gusta.
Tantas son esas veces, que sin darnos cuenta nos convertimos en cobardes, en personas que antes eran fuertes pero que ahora, se dejan vencer por lo más mínimo. ¿Sabes? Es mejor sufrir al principio, aunque te duela, aunque sufras. Así, solamente así te haras más fuerte y comprenderás que no todo tiene solución, pero seguirás adelante, sabrás que es de valientes sonreir, cuando el corazón llore.
Sin darte cuenta todo va llegando y de repente cuando miras atrás y ves todo lo que has pasado te das cuenta de lo rápido que pasa, de que de un día a otro has dejado de jugar con muñecas o de correr por la calle, de pensar que todos eramos amigos por el simple hecho de jugar juntos y por entonces nada mas importaba.
Entonces piensas en que momento cambió todo, cuando dejó de ser lo que era y en parte te da pena por como ha pasado todo, pero luego te alegras porque has cambiado las muñecas por sentimientos, en vez de correr intentas salir adelante y entonces es cuando ves que solo hay una cosa que no ha cambiado, aquellas personas que siempre estuvieron y estarán ahí.
He aprendido que lo pequeño se hace más grande día a día, que hay te quieros que llenan, miradas que matan, sonrisas increíbles, lágrimas desgarradoras, he aprendido que en esta vida hay que quejarse los Lunes y alegrarse los Viernes, he aprendido a vivir de los pequeños detalles.
Siempre me he considerado una pequeña soñadora de sueños improbables,solía soñar como sería encontrar a tu otra mitad, en cómo sería nuestra vida juntos, pero luego me chocaba contra la realidad y era entonces cuando dejaba mis cuentos de príncipe conoce a princesa y son felices para siempre e intentaba centrarme en el mundo real. ¿Un mundo real? Sin duda, no era un buen lugar para los soñadores, pero a veces no queda otra alternativa. O eso pensaba yo, hasta que un día tuve un golpe de suerte, uno de esos que apenas aparecen, apareciste tú. Fuiste como un relámpago, y es que sin saberlo pasamos de ser simples conocido a ser uno solo. Y es que beso a beso fuimos haciendo grande una pequeña historia, sonrisa tras sonrisa, me fuiste devolviendo los restos de una vida que creía perdidos. Ahora ya no sueño con otra mitad, porque te tengo a mi lado.